domingo, agosto 21, 2016

Tras un rechazo el cerebro pone en marcha una estrategia para hacer amigos

rechazo

Dado que los encuentros amistosos generalmente comienzan con un contacto visual, los autores del estudio publicado en el "Journal of Experimental Psychology", creen que se produce un efecto de ensanchamiento del rango de la mirada que puede evitar el ostracismo del individuo al ampliar la manera de detectar oportunidades para forjar nuevas relaciones.

La investigación

Un grupo de investigadores de psicología cognitiva de la Universidad de Tampere (Finlandia) solicitaron a cuarenta estudiantes de ambos sexos, participar en red conjuntamente con otras personas en un videojuego llamado Cyberball, que consiste en pasar una pelota entre los distintos participantes. Lo que los estudiantes no sabían era que el juego estaba trucado.

Cada estudiante creía que estaba jugando con individuos ubicados en otra parte, pero en realidad, los eventos del juego fueron reprogramados de tal modo que la mitad de los estudiantes fueran ignorados por los otros jugadores, que se pasaban la pelota entre ellos. La otra mitad de los estudiantes jugaron a este juego normalmente, si ser excluidos.

Inmediatamente después, se les solicitó a todos los estudiantes buscar en una serie de caras de personas de ambos sexos en un ordenador y descifrar cuales de esos rostros les estaba mirando directamente a los ojos.
Algunas de las caras estaban mirando al participante, sin embargo, algunas miradas tenían la dirección ligeramente descentrada, dos, cuatro, seis, y ocho grados, tanto para la izquierda como para la derecha. Los estudiantes tenían que decir no sólo que caras les estaban mirando a ellos, sino que además se les solicitaba que dieran un puntaje a la intensidad de cada mirada, cuando consideraban que esta era directa.

En total, los estudiantes emitieron casi 150 juicios. Lo que hallaron los autores del estudio fue que las personas que habían sido aisladas en el juego Cyberball, eran mucho más proclives en señalar que las miradas estaban dirigidas a ellos, además, tendían a evaluar las miradas con una intensidad más fuerte.



La prueba de las caras fue repetida quince días después (sin el videojuego previo) con las mismas personas, y este efecto desapareció, ya no había una diferencia entre los estudiantes que habían sido marginados y los no marginados.




Estos resultados parecen demostrar que los seres humanos tenemos una respuesta instintiva positiva posteriormente a ser rechazados. Otras investigaciones anteriores ya habían reportado que individuos excluidos de distintos ámbitos, inmediatamente después comenzaban a actuar de manera más sociable y a ver a las personas extrañas de forma más positiva.
Pero estas investigaciones contrastan con algunos resultados desalentadores con respecto a la soledad, donde se ha demostrado que los individuos solitarios tienden a cambiar de forma tal después de un rechazo, que sólo profundizan más su aislamiento, por ejemplo, a estar más atentos a las expresiones faciales negativas de los demás.
Es posible que, en algunas personas, la soledad sea consecuencia de un ostracismo crónico. O sea, que haya un cierto límite en el número de veces en que el individuo se ha sentido rechazado.

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