jueves, enero 28, 2016

Cuando Franco ordenó fusilar a su propio primo hermano




A las cinco de la tarde del 4 de agosto de 1936, en uno de los muros exteriores de la fortaleza del Monte Hacho en Ceuta, era colocado frente a un pelotón de fusilamiento Ricardo de la Puente Bahamonde, héroe condecorado con dos medallas durante la Guerra del Rif y comandante, hasta dos semanas antes, del Aeródromo de Tetuán-Sania Ramel (en el protectorado español de Marruecos).

Tan solo dos días antes un tribunal formado por militares sublevados le había hecho un consejo de guerra bajo la acusación de traición, pero en realidad lo que el comandante de la Puente había hecho era haber sido leal al gobierno de la Segunda República durante el levantamiento militar del 18 de julio y que dio origen a la Guerra Civil.

Y casualmente el líder de la sublevación era el general Francisco Franco Bahamonde, primo hermano (por parte de madre) del militar fusilado y quien dio la orden expresa de acabar con él por deslealtad a la causa golpista.

Pero ese no era el primer encontronazo que había surgido entre ambos primos, quienes tenían un vínculo muy cercano en cuanto a consanguinidad pero muy alejado en el terreno político y sobre todo a como entendían la lealtad al gobierno y ejército al que pertenecían.

Dos años antes, en 1934, ya habían tenido un grave encontronazo. Sucedió durante la insurrección obrera que tuvo lugar en la conocida como ‘Revolución de Asturias’ (entre el 5 y el 19 de octubre), en los turbios días de inestabilidad política que vivió el país y que llevó al ‘estado de guerra’ declarado por el Presidente de Consejo de Ministros (equivalente a Primer Ministro) Alejandro Lerroux, quien había sido recientemente aupado al cargo con el apyo de los derechistas de la CEDA (era la tercera ocasión que Lerroux era nombrado presidente).

La insurrección en Asturias provocó la intervención militar del ejército, ordenando Franco (que en aquel momento estaba al frente del Estado Mayor del Ministerio de la Guerra) que Oviedo y otras poblaciones asturianas fueran bombardeadas. Motivo por el que el 5 de octubre desde el Aeródromo Militar de León salieron varios aviones que sobrevolaron toda aquella zona, pero no efectuaron ni un solo disparo ni soltaron bomba alguna de las que llevaban a bordo.

Los pilotos habían recibido una contraorden de su superior, el comandante Ricardo de la Puente, quien se negó a bombardear a los insurgentes asturianos. Esto le costó ser destituido de su cargo como jefe de la base aérea de León y ser destinado al mencionado Aeródromo de Tetuán.

El acto de desobediencia por parte del comandante hizo entrar en cólera a Franco quien además de ser su primo carnal era su superior militar.

Franco tras destituir a de la Puente volvió a ordenar que Asturias fuese bombardeada, algo que se llevó a cabo la mañana del 8 de octubre.

En biografías y crónicas sobre lo sucedido entre estos dos primos hermanos destacan que era tal la rivalidad ideológica entre ambos que en cierta ocasión Francisco Franco llegó a decir a Ricardo de la Puente la frase: ‘Un día voy a tener que fusilarte’ (en algunos lugares aparece como ‘Un día te voy a fusilar’) algo que finalmente sí ordenó hacer el 4 de agosto de 1936.

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