domingo, octubre 18, 2015

Las empresas que contratan a personas con malas calificaciones

                            
Nick Aldridge fue seleccionado a pesar de no tener un buen expediente académico.

Ser un desastre en los exámenes ya no tiene que implicar una calamitosa carrera profesional. Varias grandes empresas británicas anunciaron su intención de ir más allá de los resultados académicos para atraer a talentos más amplios.

Una de estas empresas es la empresa de consultoría y contabilidad Grant Thornton, que hizo el cambio hace dos años.

Nick Aldridge, de 23 años, era agente de policía hasta que se unió a Grant Thornton a finales de agosto para empezar a trabajar como aprendiz en el área de fiscalidad.

"Acabé un viernes en la Policía de Northamptonshire y empecé aquí el lunes", dice.

Nick consiguió el trabajo a pesar de que tenía casi todo en contra. El año pasado, los esquemas de formación de la empresa recibieron 10.000 solicitudes para 500 plazas.

A pesar de que se graduó tras la secundaria con una nota de un 2:1 (el equivalente británico a un 8,5 en otros países), estas cualificaciones le excluían de la mayor parte de empresas de contabilidad.

La mayoría todavía piden al menos el equivalente de tres B ("bien") para ser considerados para puestos de formación. Las notas de Nick eran dos B y dos C ("normal").
"Pioneros"

Desde 2013, Grant Thornton ha utilizado en su lugar una serie de exámenes online cronometrados y entrevistas para reducir la lista de solicitantes de cara a una entrevista final.  
                                 
 Grant Thornton es una de las primeras empresas de la City (el centro financiero de Londres) en cambiar su política de contrataciones.

Los solicitantes reciben puntos por sus logros personales y profesionales, por sus notas en los exámenes y también si los reclutadores creen que encajarían en la cultura de la empresa.

"Nos vemos a nosotros mismos como pioneros", dice el gerente de talento y recursos Richard Waite.

En total, cerca del 20% de los becarios de este año son gente que la empresa nunca hubiera considerado según el sistema antiguo de contratación.

Otras empresas han seguido el ejemplo de Grant Thornton, pero según Robin Charter, secretario general de la Federación de Empresarios Internacionales, podrían ser muchas más.

"Europa continental está muy por detrás de Reino Unido en esto", dice Charter, que defiende que el expediente académico de alguien no refleja lo que puede aportar a una empresa.

"No es la mejor forma de encontrar el talento. Hay personas con orígenes sociales desfavorecidos, o que tuvieron problemas personales o de salud ya superados, y que sin embargo tienen muchas más capacidades que otros con mayor nivel educativo", afirma Charter.

Recientemente la empresa consultora PriceWaterhouseCoopers anunció que dejaría de filtrar a los candidatos solo en base a sus notas porque esto supone una desventaja para aquellos con orígenes más pobres.
Frustración

"Me sentía atrapado cuando estaba en la policía", dice Nick. "Estaba buscando un empleo en contabilidad pero no podía encontrarlo por las exigencias de cualificaciones".  
                                   
                                          ¿De policía a asesor fiscal? ¡Se puede!

"Incluso llamé a empresas para explicarles lo que estaba haciendo, pero me dijeron que si no cumples los requerimientos, no pasas ni la primera fase".

Waite dice que él se sentía frustrado con el viejo sistema.

En las ferias de carreras universitarias y escolares, le pasaba frecuentemente que encontraba a gente joven que encajaría perfectamente en la cultura "pragmática" de la empresa y se llevaba unadecepción cuando le explicaban cuáles habían sido sus notas.

"Instintivamente, sabía como reclutador que esa gente hubiese sido buenísima, pero en nuestro proceso de selección serían excluidos", dice.

"Esto trata de contratar a los mejores. Históricamente, esto implicaba contratar a personas con un cierto perfil académico, pero algunos muy buenos empleados no encajan en este perfil".

"Queremos llegar a reservas de talento a las no habíamos llegado hasta ahora necesariamente".
                             
                       Para estas empresas, las notas ya no son lo único importante.

Lisa Newland, de 22 años, forma parte de estas reservas.

Newland sacó muy buenas notas en el Certificado de Educación Secundaria (GCSE) que hacen sobre algunas materias los estudiantes británicos de secundaria, pero el conocido como "Nivel A" (el examen que hay que hacer al acabar la secundaria) se le hizo duro y acabó trabajando a tiempo parcial en una joyería.

Newland admite que se lo pasó bien en lugar de concentrarse en sus tareas escolares.

Sus notas, dos C y una D ("deficiente") fueron decepcionantes.

Hubiese podido en todo caso ir a la universidad, "pero probablemente no a alguna de las que tenía en mente entonces".

Al final decidió aceptar un trabajo administrativo en una pequeña empresa de contabilidad.

Pero Lisa solicitó una plaza en el Esquema Acelerado para personas que abandonaron los estudios y ahora se está formando para convertirse enespecialista en reestructuración y recuperación de empresas en dificultad.
Formación difícil

Conseguir el título para ser consultor de negocios o contable requiere entre cuatro o cinco años para alguien que abandonó los estudios y tres años para un licenciado.

La preparación para los exámenes tienen que hacerla al tiempo que trabajan a tiempo completo.
                                 
En las ferias de empleo, los reclutadores buscan candidatos para entrar a formar parte de sus empresas.

¿Podrá conseguirlo gente con mal expediente académico? Lisa admite que está nerviosa.

"Pensé 'voy a pasar por cuatro años de exámenes, después de tres años sin estudiar y con las notas que saqué", dice.

Pero hasta ahora ha conseguido aprobarlos todos.

"Soy mucho más madura que hace tres años", dice.

"Esto es lo que quiero hacer, así que me esfuerzo. Es un reto obviamente, pero no he tenido problemas".

Lisa dice que la empresa la ha apoyado y le ha dejado tiempo para estudiar.

"Hacemos talleres y clases de revisión en los fines de semanas y las tardes", confirma Waite.

"Tiene sentido dar a la gente tiempo para que prepare los exámenes", añade.

Waite dice que la empresa es "líder" en las cualificaciones de estos exámenes.
Relaciones con el cliente

Unas semanas después de empezar su nueva carrera, Nick es optimista sobre el cambio, aunque le dan miedo los exámenes.

Dice que, a menudo "le daba terror…la gran carga de trabajo y la ausencia de apoyos" en su trabajo de policía.

Sintió que el nuevo trabajo le había quitado "un gran peso".

"Las diferencias son enormes", dice.
                                
Hay gente con historias interesantes que, sin embargo, no son tan buenos estudiantes.

Waite dice que la empresa está satisfecha con este nuevo enfoque.

"Creo que tenemos una generación de becarios mucho más interesante", dice.

"Contratas a gente que tiene historias interesantes y un historial interesante, y tienen muy buenos resultados en otras partes de sus vidas, y a los que en años anteriores no les hubiéramos dado ni siquiera la oportunidad de contarnos".

"Creo que parte de ser un excelente consultor de negocios se basa en ser capaz de crecer y mantener grandes y profundas relaciones con los clientes, con igual importancia que el conocimiento técnico".

"La gente que estamos contratando ahora es capaz de hacerlo bien en ambos aspectos".

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