miércoles, septiembre 16, 2015

La prostituta que lideró la mayor flota de piratas en los mares de China

Ilustración sobre Ching Shih líder de los piratas chinos (Wikimedia commons)


Muchos son los relatos (y sobre todo últimamente películas) que tratan sobre historias de piratas y que han situado la acción en pleno mar del Caribe, cuando en realidad podemos encontrar que prácticamente todos los mares y océanos del planeta fueron surcados por un buen puñado de este tipo de saqueadores.

Pero el post de hoy en el Cuaderno de Historias se va a centrar en la figura de Ching Shih, una jovencísima mujer que paso de ejercer como prostituta en un burdel flotante en el Cantón de China a liderar la mayor flota pirata de toda la costa sur de aquella región.

De los pocos datos que se tienen de los orígenes de Ching Shih se sabe que nació alrededor de 1775 en algún lugar de la provincia china de Guangdong y que sus primeros años de vida los pasó rodeada de pobreza y miseria que la llevaron a convertirse en una pequeña ratera que se movía con habilidad por los mercados y cantinas cercanos al puerto.

No era apenas una adolescente cuando fue llevada a un burdel frotante en el que tuvo que ejercer la prostitución y donde debía atender los deseos sexuales de todos aquellos clientes que llegaban hasta allí, la mayoría de ellos piratas y hombres de mar.

Entre los habituales al lugar se encontraba Cheng Yi, un temido pirata que controlaba una de las más potentes flotas de saqueadores de toda la zona. Pero este aguerrido forajido no acudía al burdel con el fin de tener encuentros sexuales con alguna de las muchachas que allí había, sino para guardar las apariencias pues era homosexual.

Por aquel entonces, 1797, la joven Ching estaba a punto de cumplir los 22 años de edad, pero todo lo que había vivido le había aportado una gran experiencia y, sobre todo, una personalidad firme y segura. Enseguida se dio cuenta de la condición sexual del pirata y le propuso un trato que éste no pudo rechazar: si la sacaba de aquel lugar se casarían (como matrimonio de conveniencia), vivirían aparentemente como pareja y podría seguir llevando su doble y secreta vida. Él, aparte de casarse, se comprometería a darle parte de los botines que robase.

Cheng acepto el trato de Ching y para poder llevarlo a cabo simuló el rapto de la joven por parte de algunos de sus hombres.

La situación resultaba algo pintoresca debido a que vivieron los siguientes años como si de un feliz matrimonio se tratase, además de tratar como si fuese el hijo adoptivo de ambos al joven Chang Pao, un muchacho al que Cheng secuestró cuando tenía 15 años de edad y a quien había convertido en su mano derecha, además de amante.

Entre los tres lideraron a lo largo de los siguientes años la flota de barcos piratas que se convirtió en la mayor de las preocupaciones del gobierno chino, quienes no podían poner fin a los asaltos y ataques de los saqueadores.

Pero el 16 de noviembre de 1807 Cheng Yi falleció ahogado tras caer por la borda de uno de sus barcos durante un temporal mientras participaba en uno de sus muchos asedios por el mar meridional de China. A partir de aquella fecha el joven amante Chang Pao debía hacerse cargo de toda la flota de piratas, pero hábilmente Ching Shih, que tenía ocho años más que él, lo sedujo y convenció para que se casase con ella.

Gracias a esta artimaña, Ching que ya contaba por aquel entonces con 32 años de edad, se convirtió en la líder absoluta y fue considerada como ‘el pirata con mayor éxito de todos los tiempos’. En pocos años quintuplicó la flota que había poseído su primer esposo (que era de 400 barcos) llegando a alcanzar la cifra de 2.000. En lo que respecta a tripulación fueron un par de cientos de miles los hombres que trabajaron bajo sus órdenes.

Pero en 1810 la flota del ejército chino se reforzó y comenzó a asestar duros golpes contra los piratas, motivo por el que Ching y Chao comenzaron a perder parte del control y decidieron proponer un trato al gobierno de China por el que se comprometían a terminar con las acciones delictivas a cambió de ser indultados de todos los cargos por los que se les perseguía y tener un ‘retiro dorado’.

Durante los siguientes años Ching Shih controló un famoso burdel y un casino ilegal en Cantón hasta que falleció en 1844 a la edad de 69 años. Por su parte Chang Pao obtuvo un importante cargo como capitán de la flota imperial Qing que ejerció hasta 1822, año en el que falleció a los 39 años de edad.

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