martes, abril 28, 2015

La anandamida, nuestro propio cannabis natural

alba contrasol

Siempre se ha pensado que la ansiedad, ese molesto malestar que aparece sin causas aparentes, se dispara por un desajuste psicológico. Sin embargo, los médicos saben desde hace algún tiempo, que muchísimas personas sufren de ansiedad sin haberse visto expuestas a alguna situación de estrés, peligro o susto grave. Y que años de psicoterapia no tienen mayor efecto.

La neurociencia explica una posible razón. Ha demostrado por primera vez, que una variación genética vuelve a ciertas personas menos ansiosas y con una capacidad mayor de olvidar experiencias desagradables. Se trata de una mutación genética. Las personas que disfrutan de este regalo de la evolución producen en sus cerebros, niveles particularmente elevados de una sustancia, la anandamida, ahora llamada molécula de la tranquilidad, algo así como nuestro propio cannabis natural.

De hecho, los receptores cerebrales del cannabis son los mismos que los de la anandamina. Los receptores son moléculas a las que se unen otras sustancias químicas llamadas moléculas señalizadoras (como las hormonas), necesarias para que la célula pueda responder a la señal de las moléculas señalizadoras. Si estas moléculas no se pueden unir a un receptor no tienen ningún efecto en nuestro cuerpo, generalmente se encuentran en la superficie celular y tienen su receptor específico (igual que una llave solo encaja con un agujero, cuya puerta puede abrir). El hecho de que la anandamida y el cannabis (y fármacos como el Valium) tengan el mismo receptor implica que sus funciones son similares.

Para estudiar a fondo la mutación, Francis S. Lee, profesor de psiquiatría y otros investigadores, tomaron el gen humano mutado y lo insertaron en ratones para poder observarlo en acción y medir sus efectos. Al tiempo estudiaron un grupo de humanos con la misma mutación en el gen.

Los ratones “humanizados” se mostraron menos ansiosos, permaneciendo la mayoría del tiempo en las partes abiertas de los laberintos donde habitan. Los ansiosos estuvieron siempre al abrigo de las zonas más cerradas. Y al igual que las personas con el gen mutado, los ratones tranquilos mostraron los mismos cambios en los circuitos neuronales implicados en el miedo y la ansiedad. En ellos se encontró una mayor conectividad entre la corteza prefrontal (centro del control ejecutivo) y la amígdala (crítica en el procesamiento del miedo) que en los ratones con el gen normal. Una conexión más fuerte entre estas dos zonas cerebrales asegura un gran control emocional y una baja ansiedad.

Y los efectos benéficos de la mutación no terminan ahí. También controla la posibilidad de deshacerse de los miedos provocados y aprendidos con una mayor facilidad, esto es, prevenir traumas y saber superar miedos.

Existen en todo el reino animal, algo que demuestra su alto valor evolutivo. Todos nosotros producimos de forma natural la anandamida pero quienes tienen la mutación, la producen en mayores cantidades. Una mutación que confiere al menos dos ventajas: baja ansiedad y baja tendencia a las adicciones; Ya que si nuestro cuerpo no produce suficientes niveles de anandamina la mayoría tendemos a compensarlo con fármacos o drogas de efecto similar.

Si tenemos receptores para el cannabidiol y esos mismos receptores son utilizados por su agonista, la anandamida, el camino a la síntesis y uso de ella debe despejarse ya que pasados ciertos límites, la ansiedad puede ser inhabilitante y claro está, la vida está para vivirla.

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